Perro con miedo, ¿qué hacer?

Perro con miedo, ¿qué hacer?

Si estás leyendo por aquí, tal vez te encuentres en la misma situación y convivas con un perro con miedo.

En este artículo os explicaremos cuál fue el proceso con Feiki. Pero recuerda, cada perro es diferente por lo que SIEMPRE individualiza el trabajo con tu perro.

Detectar los estímulos conflictivos

Si tu perro muestra conductas miedosas, lo primero y más lógico sería realizar una lista de los estímulos que le generan esas reacciones.

No basta con decir tiene miedo a personas, hazte más preguntas: ¿son todas las personas?, ¿personas solas o grupos?, ¿hombres o mujeres?, ¿a todas las distancias?, etcétera.

De igual manera, si no se trata de un solo estímulo conflictivo, intenta identificar todo aquello que podría estar derivando en situaciones de miedo. Hazte las preguntas necesarias con todos y cada uno de esos estímulos.

Reducción de estrés en un perro con miedo

Imagínate que vives en la ciudad y tienes miedo al asfalto. Y cada día tienes que enfrentarte a ello, sin herramientas que te ayuden a superarlo, ¿cómo te sentirías?

Estar expuesto todos los días a elementos que no sabemos gestionar, lleva a nuestro organismo a un estado de alerta continuo, aumentando los niveles de cortisol (hormona del estrés) sin posibilidad de recuperación debido a las continuas exposiciones.

Cuando los niveles de estrés son altos y continuos (estrés crónico), no es posible generar aprendizaje. Por lo tanto, para ayudar a un perro con miedo a crear nuevas experiencias, será imprescindible hacer una reducción de estrés.

Las terapias de reducción de estrés parten inicialmente de eliminar estímulos conflictivos en su día a día durante un tiempo. A esta terapia se suman mas variables como enriquecimiento ambiental, descanso adecuado, seguridad en casa, estimulación mental y olfativa, complementación…

Exposición progresiva en perros con miedo

Con Feiki lo teníamos claro: personas a corta distancia o grupos a grandes distancias. Detectamos también ruidos fuertes e inesperados, que empeoraban si había más tránsito de gente. Y a esto se le sumaba el inicio de agresión a machos sin castrar.

Durante un periodo muy largo de tiempo nos centramos en salir a deshoras de paseo, donde poder empezar a asegurar el entorno y muchos paseos por el campo. La terapia de reducción de estrés incluyó muchas mas cosas que ya os detallaremos.

Cuando encontramos cierta estabilidad en él, llegó el momento de las sesiones controladas de trabajo. Fueron tantas que perdí la cuenta. Amigos, compañeros…, figurantes de todo tipo. Fuimos presentándole todo poco a poco, de menor a mayor dificultad.
Respetando siempre sus tiempos y distancias. Y usamos la comida como elemento motivador (es un gordo).

Empezar a crear experiencias positivas con personas, donde NADIE era una amenaza y TODOS le respetaban, fue la clave.
Los avances eran brutales, ver cómo se acercaba a un desconocido con curiosidad y de manera autónoma, increíble.

Todo esto se realizaba durante las sesiones en entornos controlados (zonas sin más estímulos). Los avances en su día a día en entorno real, para el siguiente post 😉