Cómo pasear a un perro miedoso

Pasear a un perro miedoso

Antes de entrar en los detalles de cómo pasear a un perro miedoso, nos gustaría diferenciar algo vital para nosotros: Paseo de trabajo y paseo de NO trabajo.

Paseo de NO trabajo

Cuando somos conscientes de que tenemos un perro con problemas de gestión emocional y comenzamos su terapia de rehabilitación, siempre partimos, como dijimos en el anterior artículo, de una terapia de reducción de estrés.
Esta terapia debe incluir paseos donde no existan estresores, es decir, situaciones que desemboquen en reacciones de miedo (u otras) en el perro.

Cuando los niveles de estrés disminuyen y comenzamos con las sesiones de exposición controlada, empezamos a crear nuevos aprendizajes que poco a poco iremos trasladando a la vida real del perro.

Pero ojo, cada exposición elevará los niveles de estrés. Y aunque su capacidad de gestión haya mejorado, no ofrecer un tiempo de recuperación solo derivará en estrés residual y por tanto en peor gestión emocional.
Por eso es imprescindible, elegir paseos o días de no trabajo.
Es necesario ofrecer al guía y al perro momentos de descanso, en los que pasear sin preocupaciones, disfrutar juntos y relajarse.

Feiki adora estos paseos, y yo también 🙂

Paseo de trabajo

Pasear a un perro miedoso puede ser frustrante y muy duro.
Pero cuando avanzamos en las sesiones controladas, paralelamente se empiezan a elegir momentos de trabajo en el entorno real en el que vive el perro.

En este sentido priorizaríamos:

  1. Cantidad de estímulos: Ni te pases ni te quedes corto.

Busca horas óptimas para el perro, tal vez la hora punta del colegio o salida de perros a pasear no sea la mejor. Pero tampoco salgas a desahoras, ya no estamos en esa fase.
Nosotros, tras rutinar y observar nuestro barrio (y algo de ensayo-error también hay que decirlo), pudimos detectar las mejores horas de trabajo con Feiki. Una cantidad de perros y personas aceptable, en las que descartábamos inicialmente los estímulos más complicados como salidas del instituto.

  1. Gestión humana del entorno y las distancias: Anticipación es la clave.

Cuando empezamos a exponer a Feiki, era mi criterio el que solía decidir si el estímulo que se aproximaba era fácil o difícil, así evitarlo o no.
Es cierto que a veces nos sorprenden, pero si conoces bien a tu perro y gestionas bien el entorno, podrás realizar un gran trabajo de anticipación y selección de estímulos en su día a día.
También puedes tener un perro que gestione por sí solo la distancia que necesita para observar, pero Feiki no era el caso. Para él era clave ayudarle, al cruzarnos con perro o persona, darle una distancia mínima de observación y gestión.

  1. Proximidad a casa. El éxito de asegurar entornos.
    Céntrate primero en que se sienta cómodo en las proximidades de su hogar (si la zona lo permite).

Y poco a poco, ve ampliando el radio hasta introducir nuevas zonas que ni tú ni el perro controlaréis y aumentarán la dificultad para ambos.

Claves para pasear a un perro miedoso

Los momentos de no trabajo no deberían ser situaciones en las que el miedo fuese la emoción prevalente y si es así revisa: valora la zona, el momento, los estímulos y consulta a un especialista en conducta canina.

Cosas a tener en cuenta:

  1. Material de paseo: Busca un material cómodo para el perro y para ti.
    Olvídate de collares de ahogo o similares que cohiben y empeoran el problema. Busca un arnés que respete su fisionomía y aporte seguridad en caso de tendencias escapistas. Ayudaros de correas largas, que le ofrezcan libertad de movimiento.
  2. Comunícate con tu perro: Si necesitas desplazarte para coger distancia, avísale con calma y buscad la zona de mejor gestión para el perro.
    Y por favor, si está siendo expuesto y observa el estímulo, no le dejes solo en esa situación: ¡Apóyale! Palabras tranquilas como un simple “bien”, a veces son suficiente para que sepa que estás a su lado.
  3. No fuerces la situación: Hay perros que se acomodan en su zona de confort y tienden a evitar todo lo que les da miedo.
    Así que, asegúrate antes si tu perro tiene el suficiente nivel de aprendizaje para la situación que le estés pidiendo afrontar.


Feiki poco a poco fue gestionando mejor los estímulos de la calle, empezando de menos a más criterio.
Nadie dice que a día de hoy no siga teniendo miedo, claro, pero ya no vive en esa emoción constante.
El material de paseo, comunicarme con él, apoyarle en situaciones complicadas y otras muchas cosas arriba mencionadas (además de los muchos madrugones) fueros imprescindibles para su avance.